De chiquito, siempre dormía con mi cocodrilo de peluche. Me espantaba
los malos sueños.
De grande quise ser astronauta para poder ver los sueños desde arriba.
Creo que los sueños están ahí siempre pero, por luna o por sol, no los podemos
ver. Sin embargo, nunca me animé a cumplir mi sueño sideral.
Tal vez mi cocodrilo verde, grande, sonriente, espantaba todos los
sueños. No sólo los malos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario