Luego, el pájaro se convirtió en un montón de burbujas explosivas.
lunes, 30 de mayo de 2016
jueves, 26 de mayo de 2016
PARA ENAMORAR
Acabo de comprar la fórmula
para enamorar. Recién, en el semáforo de acá a la vuelta. Me detuve y el pibito
golpeó la ventanilla. La abrí poquito. Apenas. Para escuchar sus palabras.
Sonrío. Con tristeza. "No sé leer", me dijo y apoyó sobre el vidrio un papelito
para que yo lo leyera. Nunca me habían ofrecido algo tan maravilloso en una
esquina ni en otro rincón de la ciudad.
-Es el último que queda, ¿me lo compra? - dijo "es el último que queda” aunque alguno pueda haber leído “es el último que me queda”. Una maravilla.
-Es el último que queda, ¿me lo compra? - dijo "es el último que queda” aunque alguno pueda haber leído “es el último que me queda”. Una maravilla.
Decidí aceptar el negocio, tal vez porque no tenía tiempo de explicarle que nunca he creído en elixires ni milagros envasados, que esas cosas no se venden y que solo están los que creen y los que revientan, porque no tenía tiempo y el semáforo ya amagaba un verde libertad, de esperanza, de poca paciencia y de bocinazos inflamados de premura y porque yo que ese día necesitaba creer y porque él ese día necesitaba comer.
El dinero cayó en su palma
abierta y la formula para enamorar en el asiento del acompañante. Dos gracias se cruzaron justo antes de cerrar la ventanilla otra vez.
Acabo de comprar la fórmula
para enamorar, me digo. Voy hasta el baño. Me miró al espejo. Lo gritó otra
vez, sin poder creerlo.
Sonrío y leo las
instrucciones.
Sonrío y me siento feliz.
Feliz otra vez.
domingo, 22 de mayo de 2016
ESPEJO
El hombre espera
frente al espejo. // ¿Qué espera? // Espera que nada cambie / que todo siga
igual / igual de lindo // Sin tiempo.
El hombre espera
frente al espejo // ¿Qué espera? // Mentirse la sonrisa / que todo siga igual
//
Igual que un niño
/ todo lo cree.
viernes, 20 de mayo de 2016
OYEME MUJER
Óyeme
mujer / no vivas abrazada al lujo / nunca podré satisfacerte // No derroches
tan despreocupada del bolsillo / no te rías hasta las lágrimas de mí.
Anoche
sufrí horrores tu destino // Lamento que el día no se apresuro / para cubrirnos
de piedad // Lo lamento por ti.
Si puedes
oírme / óyeme mujer // No vueles tan deprisa / nunca alcanzaré a llorarte // No
vivas tan cerca del olvido // No sufras más por ti.
Si puedes
oírme / óyeme mujer // No mueras tan sencillamente / no disfrutaras tus últimas
rosas // No despilfarres tan absurdamente tu muerte // No festejes con tus
ángeles esta noche.
Anoche
sufrí horrores tu destino // Lamento que la noche se haya detenido / para
cubrirnos de piedad // Lo lamento por mí.
miércoles, 18 de mayo de 2016
EL BESO DE MAMA
Viene
del fondo de los tiempos, cuando el primer hombre expulsado de la manada marchó
sólo, lejos del montón. ¡El miedo a la soledad viene del fondo de los tiempos! El hombre en soledad no sobrevivió al mundo pre histórico.
La manada, sí. Gracias al miedo.
El
miedo persiste y no deja perseguirme, de obligarme, cada vez que intento soñar
y soñarte.
Me
falta tu beso, mamá.
Me
sobra soledad.
martes, 17 de mayo de 2016
domingo, 15 de mayo de 2016
DE CHIQUITO
De chiquito, siempre dormía con mi cocodrilo de peluche. Me espantaba
los malos sueños.
De grande quise ser astronauta para poder ver los sueños desde arriba.
Creo que los sueños están ahí siempre pero, por luna o por sol, no los podemos
ver. Sin embargo, nunca me animé a cumplir mi sueño sideral.
Tal vez mi cocodrilo verde, grande, sonriente, espantaba todos los
sueños. No sólo los malos.
viernes, 13 de mayo de 2016
martes, 10 de mayo de 2016
domingo, 8 de mayo de 2016
VIVIR EN LA ORILLA
-Voy
a lavar la ropa-me avisa Juana, en voz baja. Ni falta hace contestar porque
somos solo nosotros dos y el silencio. Imposible que no la escuche.
Antes,
cuando vivíamos en los altos, me hubiera gritado veinticinco veces de ser
necesario y hasta que no le decía “bueno”, no iba. Nunca supe si necesitaba
aprobación o compañía.
Todo
es más lento aquí. Y los días más cortos. Y se usan menos palabras. No hacen
falta. Ni palabras ni reloj. Ni ordenes ni secretarios.
-En
un ratito comemos-le dije a Juana que volvía descalza, con los pantalones
arremangados, abrazando el fuentón.
Así
pasan nuestros días. Ahora la noche descansa y el día se disfruta. Las charlas
son cortas y el pensamiento largo.
-¿Dónde
va la gente cuando duerme?-ayer me preguntó Juana mientras me ofrecía el
segundo amargo de la mañana.
Recién
después del primer sorbo del tercer mate le respondí. Ya les dije que todo es
lento aquí, por eso ella ni siquiera volvió a preguntarme. Solo espero. Sabe
que las respuestas tarde o temprano aparecen en la orilla.
-Se
van debajo de la cama. Sin darse cuenta, claro. Pero bajan, como nosotros a la
orilla. Algunos solo descansan. Otros, cruzan el río y sueñan-le respondí
y le devolví el mate.
Aunque
mi reflexión me pareció sumamente tonta, Juana pareció satisfecha con mi
respuesta. No esperaba más.
En
la orilla no se necesita filosofía de vida ni libros de autoayuda para existir.
sábado, 7 de mayo de 2016
Tribunales de New Hampshire (EEUU) - 14 de mayo de 1985
Clarise V., ciega de nacimiento, denuncia
que es violada de manera sistemática; que su violador ingresa en silencio; y
que solo puede reconocer el hedor salvaje, injusto de su sudor.
El Juez Mark H. Soutfler se acerca a la
niña, casi hasta rozarla, y le explica, como quien hace docencia:
─Es
imposible hacer un identikit de un olor, señorita. El recuerdo de un tufillo no
es evidencia. La justicia no le da a todos los sentidos el mismo status. En el
siglo de la imagen, lo que no se ve no existe; y lo que no existe no es pasible
de castigo. No puedo enviar a la cárcel a un hombre porque su olfato lo
incrimine. Lo lamento.
Una arcada de asco nace desde el centro de
su estomago y se acumula flemosa en su boca. Clarise V. reconoce otra vez la
injusticia. Para completar la escena, solo resta escupir en donde se supone brillan,
lustrosos, sus zapatos.
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