domingo, 8 de octubre de 2017

LA MAS ALTA DEL CEMENTERIO

    Desde lo alto del Castillo se podía visualizar la tumba más alta del cementerio que estaba justo al contrafrente, del otro lado del río.

    Cuentan la historia de que las peleas entre Rudencino Freire y su esposa eran colosales. Ella solía amenazar a su esposo de la siguiente manera: "Voy hacer construir la tumba más alta del cementerio así cuando estés bien muerto me voy a subir a la azotea del Castillo y a reirme de vos, viejo arrogante."
    Dicen que ella falleció primero.
    También dicen que el viejo, cada tanto, subía a la azotea y miraba para el lado del cementerio.


                                                                                                Gustavo Milana.


Foto del Castillo: 

domingo, 3 de septiembre de 2017

PASO ESTA MAÑANA


     A las siete y media escuchó el timbre. Entredormido y dormido me asomo por la ventana. Es el Coyote Alvarez. 
-¿Qué pasa?-le digo.
-La bruma me iluminó-dice. Te dejo una frase para pensar. Para que le incorpores a tus escritos. 
Miro la hora y sin ganas, con un movimiento de cabeza, le digo: 
-Bueno, dale. 
-Anotá-me dice y hace una pausa-. La codicia nace del miedo. Eso solo. Nada más. Pénsalo.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Zamba del pañuelo





Y vuelan. 
Esos pañuelos que ya son alas a esta altura del danzar. 
Y lo serán hasta el momento en que se plieguen 
para volver a abrazarse a sí mismos. 
Hasta que vuelvan a ser lo que ya no quieren: 
ser útiles.



Zamba del Pañuelo
Extracto

sábado, 15 de octubre de 2016

CARNAVAL




Todo ha terminado por la madrugada.

Todo. Incluso el apetito de jugar.

La máscara agotada yace colgada

en un paraje cualquiera del placard.

En las esquinas lloran los chiquilines,

abrazados al último bandoneón.

Las vírgenes, lejos de los berretines,


también lloran por malgastar la ocasión.



(Fragmento sin música de Tangos
que cantaremos cuando seamos viejos)

viernes, 19 de agosto de 2016

OLVIDO




Es una vida de perros. Un golpe al orgullo. Ya no hay salida ni luz que se filtre. Ya no hay purgatorio que visitar ni a quien insultar. Los insultos ahora son mudos. La agonía es el peor de los infiernos porque he cumplido todos mis deseos. Excepto uno. Amar. Amar el cabello que caía sobre tu ojo izquierdo. Amar la caricia de tu mejilla en la mía. 
Amar.
Amar.
Eso se me olvidó.
Amarte a tiempo. Cuando todavía tu sonrisa vivía. Cuando aún respiraba la esperanza de recoger el aroma de tu piel. Cuando todavía había tiempo de decir, en un susurro, lo que nunca te dije. Lo que nunca escuchaste. Cuando no eras solo un recuerdo en toda esta debilidad.
Tu sonrisa.
Tu cabello.
Tu cuerpecito perfecto hasta en los defectos.