sábado, 23 de julio de 2016

ANIMALITO DE DIOS



           “Quizás usted no me entiende porque no es mujer pero nosotras, las mujeres, no podemos vestirnos así nomas, sin combinar los colores. Este sweater, por ejemplo, es de la colección otoño-invierno de Tucci. Primero, lo vi en Internet y lo amé. A los días fui al local y lo compré de una. Usted no sabe... O no le interesa. Tal vez porque no es mujer pero la diseñadora más famosa de Hollywood siempre dice hay que vestirse para ser lo que uno desea, no para lo que ya es. ¿Se entiende? Y teniendo en cuenta que esa talentosa mujer ganó ocho premios Oscar, no hay que desestimar su consejo. Desde hace un tiempito estoy obsesionada con las tachas y los remaches. Hace unos días vi estos slippers llenos de tachitas en un local de ropa de autor y los compré sin dudar. ¿Sabe lo que es ropa de autor, no?”, le pregunté al wichi[1], que me miraba atento, con una sonrisa de oreja a oreja.
“¡Ah, y la tela no puede ser cualquiera! Yo no compro ropa en La Salada[2]. ¡Eso es todo trucho! Me saca salpullido. No sé si es de mala calidad o está mal lavada pero te la ponés y enseguida te brotás. Las mujeres tenemos la piel más delicada que ustedes los hombres. La naturaleza los hizo para reventarse las manos con la pala, con la bolsa al hombro. Aunque convengamos que algunos le pasan bien lejos a los sacrificios, ¿eh? Los hombres hacen la economía, nosotras la administramos, les guste o no. Siempre estamos más atentas que ustedes.” Yo no sé si el wichi entendía algo de lo que le estaba diciendo pero mi misión era llevarle la cultura del siglo 21 a esa gente que no conocía nada de nada.

“Hay que vestirse de manera inteligente, no exigente. No hay que exigirse aunque admito que yo a veces me exijo. En realidad exijo el bolsillo, ¡jaja!. Yo uso tarjeta, ¿vio? De crédito. Tengo la Visa y compro en cuotas, así no se nota. Además ahora no se por qué, porque antes no pasaba, llueven las ofertas y también se consiguen cupones de Grupon, Coupon Center, Agrupate. Todos los días te mandan mails con importantes descuentos. Mi hijo dice que todas esas ofertas potencian mis ganas de comprar, que termino comprando porquerías que nunca uso, pero bien que me felicitó cuando compré el organizador de zapatos o el revelado de 250 fotos. Pero le confieso algo, señor wichi: a mí me atrae muchísimo cuando dice 30% de descuento y envío gratis, por eso de administrar la economía que le decía antes”, le dije así de corrido, casi sin respirar.

Yo noté que la sonrisa del wichi estaba pasando a un estado de risa. Sí, de sonrisa a risa, como de agua a vapor. ¿De que se ríe?, pensé primero. ¿Será de mí? De no creerlo, quien otro le iba a hablar de shopping, de facebook, ahí en el medio del monte. De última, pensé en ese momento, si se ríe de mí, no va a aprender nada. Peor para él. Viste que en la era de la tecnología quien no conoce se queda afuera. ¡Que buena frase! ¡En la era de la tecnología quien no conoce se queda afuera! La leí en la ultima Cosmopolitan o en la Para ti, no me acuerdo. Lo que si es seguro, la revista estaba en la pelu, el día que me hice estas extensiones. Hermosas. Fíjate parece pelo mío. O mejor. Y ni te digo cuánto gasté porque te morís de envidia. Casi nada. Justo conseguí una promo genial que venía en la única revista que compro, sí o sí, todas las semanas: la Caras, la Revista Caras. No que la revista es cara. ¿Se entiende, no? Me encanta ver las mansiones de los famosos, sus autos de lujos ¡Qué lindo vivir así! Esa gente pudo llegar a hacer realidad el cuento de la princesa. Ahí no hay wichis. Ni en los cuentos, ni en la Revista Caras, viste.

Pero te sigo contando del viaje al monte. “Nosotras sabemos cuando se puede comprar y cuando no. En realidad, le digo, señor wichi, siempre se puede comprar, el tema es saber donde están las ofertas. Cuando voy al shopping siempre me llevo algo. No lo más caro. Nunca lo que quiero, es cierto, pero busco que te busco hasta que algo me llevo. A veces ni lo necesito pero para qué voy a ir al shopping si no me compro nada. Siempre le decía a mi ex, ‘para ir y no comprar, prefiero quedarme en casa’. La última vez que fui de shopping, me compré este perfume que tengo puesto ahora. ¡Huela, huela! ‘Her Secret’, el de Antonio Banderas. ¡Qué galán! ¿Lo conoce, no? Un churro. Aunque le digo que ahora prefiero a Di Caprio, el del Titanic, desde hace un tiempito que me pegan más los rubios y jovencitos. Pero el perfume de Banderas es de lo mejor. Apenas lo olí me identifique. Es realmente riquísimo. Lo compre antes de irme a la costa. ¿Usted no conoce el mar, no es cierto? Discúlpeme que le cuente todo esto, pero usted tiene que saberlo, es súper-necesario para la vida actual, vio, señor wichi?“ – le dije justo en el momento en que largaba una carcajada tremenda. Se me reía en la cara. Ese wichi mal educado que ni nombre tenia, creo.

Según el coordinador del grupo, el wichi tenia 25 años pero te digo: para mi se fue a anotar caminando. Ellos no son como nosotros. Es totalmente distinta la vida allá. Como más natu... iba a decir natural, pero no. Cabe mejor la palabra salvaje, ¿viste? Más salvaje. Están ahí como parte del paisaje. Casi no se mueven. La naturaleza les provee la comida y no hacen nada. Yo estuve una semana ahí y casi me muero. Hice un sacrificio tremendo. Es que a mí siempre me ha obsesionado la solidaridad. Yo me siento tan llena, tan completa, que pienso que tengo que llegar a los que más necesitan. Es mi manera de agradecerle a Dios todo lo que me ha dado. Mis amigas me dicen que eso de la solidaridad lo hago porque soy una insatisfecha de mierda, que por eso fui al norte, al medio del monte, a ver miseria, para conformar mi insatisfacción al ver a esa gente que no tiene nada. Pero la verdad, si es que inconscientemente fui para eso, no me conforme ni un poquito porque el wichi roñoso ese tenía una de esas sonrisas de los que nada necesitan que me volvía loca. Pero obvio que no fui por eso, porque yo siempre, ayudé al prójimo. De chiquita nomas. Para poner ejemplos, el otro año, antes de ir al norte, estuve en Caritas[3], en la parroquia que queda cerca de casa. Pero lo más osado fue cuando me embarque con Greenpeace y rescatamos una ballena encallada. Otra vez me llamaron para ir a hacer una especie de piquete en La Pampa, adonde se caza el zorro gris. Está en vías de extinción, viste. Pero ahí no fui, me dio cosa porque... te cuento: yo tengo un tapado de zorro gris que me lo regalé para la Navidad del 2005. No fui a ayudar, porque la verdad es que no veo que tiene de malo cazar a ese bicho carroñero para vestirse. ¡O no matan vacas para comer y yo soy vegetariana! No como carne y esa es mi cuota de ayuda a favor de los animales. Además, los animales se matan desde que el mundo es mundo. No es lo mismo que un zorro que una ballena encallada. Una cosa es matar para comer o vestirse y otra es dejarla morir.

Me fui del tema. Será porque me los quiero sacar de la cabeza a esos wichis... Iba a decir una palabrota pero mejor me callo. Porque después mis amigas se me ríen porque dicen que retrocedí a la época de la colonia, cuando los indios no eran considerados seres humanos. Pero lo que me reventó, me reventó mal y por eso juré no volver a ir, fue cuando el wichi se me empezó a reír. El coordinador del contingente me dijo que no se reía de mí pero yo creo que sí. ¿Si no de que se iba a reír? Porque hasta que le hablé del shopping era como que abría grandes los ojos y escuchaba atento y sonreía y afirmaba con la cabeza. Apenas una ‘aja’... pero cuando le empecé a contar de la fiesta de 15 de Romi, hizo un click. Cuando le dije que Romina quería un cumple top, top, como el de Josefina, que justo era una semana antes y, viste como son las chicas, le gustan compararse y al cumple de Romi se lo iba a comparar con el de la José, porque están casi pegaditos. Así que, como teníamos una semanita de ventaja, esperamos hasta último momento para contratar el espectáculo central. El tío le regalo una batucada con cotillón carioca o algo así... Para mí, la batucada es una grasada. Yo le dije a la Romi, ‘¿no te parece mejor unos boleritos?’ Que se acuerde de nosotras las más viejitas, que de última éramos las que le pagamos el cumpleaños. Y bueno, como el padre también ponía y sobraba algo, contratamos a Mariachi Rey y la barra de tragos. ¡Tiramos la casa por la ventana! También hubo mesa dulce y a las cinco de la mañana, cuando ya todos amagaban para irse, se tuvieron que pegar la vuelta. Pata de cordero. Estuvo buenísima, viste.

Le conté todo esto al wichi que para mí se reía para no llorar. En su vida escucharon hablar de tanta comida junta. Menos en una noche, viste. Creo que lo empache al wichi contándole todo esto. Ellos con dos raíces y una perdiz tiran todo el día. Por eso están así flacos. Para mí que le agarro envidia y por eso se empezó a reír. ¡Se tentó el ignorante ese! Y se reía de mí por mas que el coordinador me haya explicado durante las 12 horas del viaje de vuelta que no. ¡Se reía de mí ese wichi mal agradecido! ¿De qué se puede reír, si vive ahí en el medio del monte, sin nada, sin shopping ni pileta climatizada? Para mí, que no se bañan nunca. En toda la semana no los vi jamás meterse en el río ni para mojarse las patas. En sus chozitas, agua no había. Tomaban de la que llevamos nosotros. ¡Agua mineral les llevamos! No sé que agua tomaban sus antepasados. No hay agua allá, te lo juro. No se como no se deshidratan. Que gran trabajo que hace toda la gente que va para allá. No digo vamos, porque no pienso volver a verle la cara ni a ese ni a ningún otro wichi en mi vida. Son unos desagradecidos. Uno les va a dar una mano y te faltan el respeto de una manera... ¡Que se creen que son! Por eso ahora, prefiero venir a ayudar acá. Además, queda más cerca. No hace falta viajar tantas horas y puedo ayudar lo mismo. Obvio que las chicas siguen sosteniendo eso de que como ustedes también viven en la miseria, casi hacinados, yo logro de alguna manera aplacar mi insatisfacción. Pero no es así. Vos tenés esa carita linda, hermosa y esa sonrisa en los ojitos. Además me encanta cuando me lames la mano. ¡Así se demuestra el afecto! Tendría que aprender el wichi ese de vos, cachorrito. Dios quiera que nunca te rías de mí. Te prometo que cuando vaya mañana a la veterinaria a comprarle una camperita a mi caniche toy, ahora que empieza el invierno, a vos te traigo un hueso de juguete. Pero si me prometes que no lo compartís con esos otros perros roñosos. ¿Dale?


[1] Nombre que reciben los integrantes de una etnia indígena del Chaco Central y del Chaco Austral, en el centro de América del Sur.
[2] La Feria La Salada es un complejo ferial, ubicado en el partido de Lomas de Zamora (Argentina), que basa su funcionamiento en la comercialización de productos de marcas apócrifas.
[3] Caritas Internationalis es la organización caritativa y humanitaria más grande del mundo financiada y perteneciente a la Iglesia Católica. 




lunes, 18 de julio de 2016

RENE



Encontró un piojo en su cabeza. Y dos pianos. Marcó el acorde del fa menor y la tarjeta de ingreso. El trabajo la clasifica y la llena, todos los días, de piojos y de puchero recalentado.

Pero la noche sucedió un día, como todas las noches, junto al canto de los perros y los ladridos de los grillos. René cruzó corriendo la avenida plagada de autos que bocineaban su nombre , en busca de una partera.

El ser humano ha perdido el instinto. Ya no entiende  el batir de la naturaleza ni la importancia de comer su propia placenta. En su bolsito al crochet lleva el manual que recibió en el curso de preparto. René ha perdido el instinto en la última partida de ajedrez.

¡El ser humano razona! Esa es la gran mentira metida dentro de su cabeza, debajo de los pianos, entre los piojos.

A pesar de los géneros, René, el nombre del hombre.

René ha vuelto a trabajar.

René no razona.

No. No.


René solo ha aprendido el arte de comerciar.




domingo, 3 de julio de 2016

FLOR



Naufragó soberbia su cadera / bajo las miradas chabacanas

y en derroche de tolerancia enmudecí como una flor /

que nace incrédula en verano en el vestido de esa mujer /

que descreída vaga soñando / que descuidada olvida el dolor //

 

Mujercita / en otros brazos / virgencita /

no has aprendido a querer /

no has aprendido a perder //




(Fragmento sin música de Tangos
que cantaremos cuando seamos viejos)






miércoles, 22 de junio de 2016

LA VUELTA A LA MANZANA



La manzana cayó lejos del bosque, ya sin plaza, sin potrero.
Espigas de cemento.

La manzana no rechazó al árbol, a pesar de su vida sin brazos,
de su vida sin alas
de su cáscara color sillón.

Dar la vuelta a la manzana, como un insecto extraviado
que da la vuelta olfateando la nada.

No hay blanco, no hay negro,
en esa rueda descarriada.
No hay montaña, no hay cielo,
tal vez chocolate,
y vos descalza,
y yo descalzo.
Pero hay manzanas arenosas,
arenosas...
Niño del paño abre la boca,
la boca.

No tendrá hijos esta manzana, no los tendrá,
dijo el insecto que masticaba su semilla.
No tendrá hijos esta manzana, no los tendrá,
dijo el insecto de la grúa en los bolsillos.

No.
Ya no hay lugar en esta manzana.
En cada centímetro se juega a los soldados,
a los espías,
a los esclavos.

No.
Ya no hay lugar en esta manzana,
cada color marchó a contramano,
sin prisa,
sin diario.

Porque no hay satélite natural
en este planeta de cielo color marrón,
dijo el insecto vestido de fósforo
entre las hojas amarillas sin sol.
Porque no hay sirenas dulces
en este planeta de infierno sin color,
dijo el hombre desnudo,
desde su estante de metal,
junto al morbo seco en almíbar.

Marcha y marcha 
la espesa madrugada,
la basura en bicicleta espera,
espera nada.

Marcha y marcha
la triste madrugada
que vaticina mariposas mecánicas
marcando tarjetas en el reloj de la fabrica.

Pero hay manzanas deliciosas,
deliciosas...
Y ladridos de perros a la luna...

¡Ay, la luna!




miércoles, 15 de junio de 2016

ZARATUSTRA



Me gustaría regalar
y repartir hasta extasiar

Pero hay que bajar
bajar a lo profundo
como el sol
al atardecer.

Trampolín al mar
submundo
recibe la luz.

Mírame, Zaratustra,
esta copa quiere vaciarse de nuevo

Si puedes, Zaratustra,
concédeme tu deseo
deshazme del hombre viejo
                       del hombre viejo.